martes, 20 de noviembre de 2007

Dios Habla Que Cuidemos La Creaciòn

Contenido:
1. Reconozcamos que Dios es nuestro creador
2. Tengamos fe en las promesas de Dios
3. Agradezcamos y alabemos a Dios por lo que ha creado
4. Respondamos al llamado de Dios para cuidar la creación
5. Veamos la nueva creación que Dios nos está preparando

1. Reconozcamos que Dios es nuestro creador
Dios es el creador del mundo y de todo lo que vive en el
Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en el hay, con todo lo que en el vive.
Porque el Señor puso las bases de la tierra y la afirmó sobre los mares y los ríos. Salmo 24.1-2
La historia de la creación afirma que todo lo que fue hecho agradó a Dios.
En el comienzo de todo, Dios creo el cielo y la tierra. La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.
Entonces Dios dijo: “¡Que haya luz!”
Y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad y la llamó “día”, y a la oscuridad la llamo “noche”. De este modo se completó el primer día.
Después Dios dijo: “Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.”
Y así fue. Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. A la bóveda la llamó “cielo”. De este modo se completó el segundo día.
Entonces Dios dijo: “Que el agua que esta debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.”
Y así fue. A la parte seca Dios la llamo “tierra”, y al agua que se había juntado la llamó “mar”.
Al ver Dios que todo estaba bien, dijo: “Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.”
Y así fue. La tierra produjo toda clase de plantas: hierbas que dan semilla y árboles que dan fruto. Y Dios vio que todo estaba bien. De este modo se completó el tercer día.
Entonces Dios dijo: “Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche, y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales.”
Y así fue. Dios hizo las dos luces: la grande para alumbrar de día y la pequeña para alumbrar de noche. También hizo las estrellas. Dios puso las luces en la bóveda celeste para alumbrar la tierra de día y de noche, y para separar la luz de la oscuridad, y vio que todo estaba bien. De este modo se completó el cuarto día.
Luego Dios dijo: “Que produzca el agua toda clase de animales, y que haya también aves que vuelen sobre la tierra.”
Y así fue. Dios creó los grandes monstruos del mar, y todos los animales que el agua produce y que viven en ella, y todas las aves.
Al ver Dios que estaba bien, bendijo con estas palabras a los animales que había hecho: “Que tengan muchas crías y llenen los mares, y que haya muchas aves en el mundo”.
De este modo se completó el quinto día.
Entonces Dios dijo: “Que produzca la tierra toda clase de animales domésticos y salvajes, y los que se arrastran por el suelo.”
Y así fue. Dios hizo estos animales y vio que todo estaba bien.
Entonces dijo: “Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. El tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.”
Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, y les dio su bendición: “Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.”
Después les dijo: “Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento. Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.”
Así fue, y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.
EI cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. EI séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó. Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación. Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.
Génesis capìtulo 1 y 2
Dios es el sustentador de toda la vida
El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en el, es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos hechos por los hombres, ni necesita que nadie haga nada por él, pues él es quien nos da a todos la vida, el aire y las demás cosas.
De un solo hombre hizo él todas las naciones, para que vivan en toda la tierra; y les ha señalado el tiempo y el lugar en que deben vivir, para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos.
Hechos 17.24-28a
Nunca dejó de mostrar, por medio del bien que hacía, quién era él; pues él es quien les manda a ustedes la lluvia y las buenas cosechas, y quien les da lo suficiente para que coman y estén contentos. Hechos 14.17
Toda la creación revela la gloria de Dios
EI cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste.
Los días se lo cuentan entre sí; las noches hacen correr la voz.
Aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, su mensaje llega a toda la tierra,hasta el último rincón del mundo.
Allí Dios puso un lugar para el sol, y este sale como un novio de la habitación nupcial,y se alegra como un atleta al emprender su camino.
Sale el sol por un lado del cielo y da la vuelta hasta llegar al otro,
sin que nada pueda huir de su calor. Salmo 19.1-6
Jesús, el Hijo de Dios, refleja el brillo de la gloria de Dios
En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras por medio de los profetas. Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas.
Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de limpiarnos de nuestros pecados, se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios.
Jesús, la Palabra de Dios en forma humana, es la fuente de vida.
En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad. Juan 1.1-5,14
Por amor, Dios se hizo hombre para que el mundo pueda ser salvo
Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3.16-17
Por medio de su muerte en la cruz, Cristo, el Hijo de Dios, reconciliò al mundo con Dios
Cristo es la imagen visible de Dios, que es invisible; es su Hijo primogénito, anterior a todo lo creado. En él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible, así como los seres espirituales que tienen dominio, autoridad y poder.
Todo fue creado por medio de él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden. Además, Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él, que es el principio, fue el primero en resucitar, para tener así el primer puesto en todo. Pues en Cristo quiso residir todo el poder divino, y por medio de él Dios reconcilió a todo el universo ordenándolo hacia él, tanto lo que esta en la tierra como lo que esta en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que Cristo derramó en la cruz. Colosenses 1.15-20
2. Tengamos fe en las promesas de Dios
Debido al pecado de la humanidad, Dios hizo que todos los seres vivientes sobre la Tierra fueran destruidos por un diluvio. Solamente Noé - que complacía a Dios – su familia y los animales que le fueron confiados a su cuidado, fueron salvos. Cuando la creación fue restaurada, Dios hizo pacto con Noé.
Dios también les dijo a Noé y a sus hijos: “Miren, yo voy a establecer mi alianza con ustedes y con sus descendientes, y con todos los animales que están con ustedes y que salieron del área: aves y animales domésticos y salvajes, y con todos los animales del mundo. Mi alianza con ustedes no cambiará: no volveré a destruir a los hombres y animales con un diluvio. Ya no volverá a haber otro diluvio que destruya la tierra. Esta es la señal de la alianza que para siempre hago con ustedes y con todos los animales: he puesto mi arco iris en las nubes, y servirá como señal de la alianza que hago con la tierra. Cuando yo haga venir nubes sobre la tierra, mi arco iris aparecerá entre ellas. Entones me acordaré de la alianza que he hecho con ustedes y con todos los animales, y ya no volverá a haber ningún diluvio que los destruya. Cuando el arco iris esté entre las nubes, yo lo veré y me acordaré de la alianza que he hecho para siempre con todo hombre y todo animal que hay en el mundo. Esta es la señal de la alianza que yo he establecido con todo hombre y animal aquí en la tierra”.
Así habló Dios con Noé.Génesis 9.8-17 Cuando el pueblo de Judá estaba en el exilio en Babilonia (seis siglos a.C.) el mensaje de Isaías recordó la promesa de Dios a Noé, aseguró al pueblo que Dios nunca dejaría de amarlo y señaló que volvería a su propia tierra.
“Así como juré a Noé, cuando el diluvio, no volver a inundar la tierra.
Así juro ahora no volver a enojarme contigo ni volver a amenazarte.
Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará ni se vendrá abajo mi alianza de paz”.
“Lo dice el Señor, que se compadece de ti. Isaías 54.9-10
“Ustedes saldrán de allí con alegría, volverán a su país con paz.
Al verlos, los montes y las colinas estallarán en cantos de alegría y todos los árboles del campo aplaudirán. En vez de zarzas crecerán pinos, en vez de ortigas crecerán arrayanes; esto hará glorioso el nombre del Señor, será una señal eterna indestructible”.Isaías 55.12-13
El profeta Jeremías también aseguró al pueblo de Judá que Dios renovaría su tierra.
El Señor dice: “Ustedes dicen que este lugar está desierto y que no hay en el hombres ni animales; que las calles de Jerusalén y las ciudades de Judá están dadas; y que nadie, ni hombres ni animales, vive allí. Pues bien, aquí se volverán a oír los cantos de fiesta y alegría, y los cantos de los jovenes, y se oirá decir: “Den gracias al Señor todopoderoso, porque el Señor es bueno, porque su amor es eterno”. Y traerán al templo ofrendas de gratitud. Sí, yo cambiaré la suerte de este país, para que vuelva a ser como al principio. Yo, el Señor, lo afirmo.” Jeremías 33.10-11
El profeta Joel aseguró al pueblo de Israel que Dios restaurará la fertilidad de su tierra, si ellos se arrepentían.
“Pero ahora lo afirma el Señor, vuélvanse a mi de todo corazón. ¡Ayunen, griten y lloren!” ¡Vuélvanse ustedes al Señor su Dios, y desgárrense el corazón en vez de desgarrarse la ropa! Porque el Señor es tierno y compasivo, paciente y todo amor,
dispuesto siempre a levantar el castigo. Tal vez decida no castigarlos a ustedes,
y les envié bendición: cereales y vino para las ofrendas del Señor su Dios.
Entonces el Señor mostró su amor por su país; compadecido de su pueblo, dijo:
“Voy a enviarles trigo, vino y aceite, hasta que queden satisfechos; y no volveré a permitir que los paganos se burlen de ustedes. Alejaré de ustedes las langostas que vienen del norte, y las echaré al desierto. Alégrate mucho, tierra, y no tengas miedo, porque el Señor va a hacer grandes cosas. No tengan miedo, animales salvajes,
pues los pastizales reverdecerán, los árboles darán su fruto, y habrá higos y uvas en abundancia. alégrense ustedes, habitantes de Sión, ¡alégrense en el Señor su Dios! Él les ha dado las lluvias en el momento oportuno, las lluvias de invierno y de primavera, tal como antes lo hacía. Habrá una buena cosecha de trigo y gran abundancia de vino y aceite. Yo les compensaré a ustedes los años que perdieron
a causa de la plaga de langostas, de ese ejercito destructor que envié contra ustedes. Ustedes comerán hasta quedar satisfechos, y alabarán al Señor su Dios,
pues yo hice por ustedes grandes maravillas. Nunca más quedará mi pueblo cubierto de vergüenza, y ustedes, israelitas, habrán de reconocer que yo, el Señor, estoy con ustedes, que yo soy su Dios, y nadie más. ¡Nunca más quedará mi pueblo cubierto de vergüenza! Joel 2.12-14, I8-20a, 21.27
Moisés le dijo al pueblo de Israel que tendrían vida y que Dios cuidaría y bendeciría la Tierra mientras ellos continuaran amando y sirviendo a Dios
“Cumplan ustedes todos los mandamientos que hoy les he dado, para que se hagan fuertes y tomen posesión del país que van a conquistar, y para que vivan muchos años en esta tierra que el Señor prometía dar a los antepasados de ustedes y a sus descendientes; tierra donde la leche y la miel corren como el agua.
“Si ustedes cumplen los mandamientos que les he dado en este día, y aman al Señor su Dios, y lo adoran con todo su corazón y con toda su alma, él hará que vengan a su tiempo las lluvias de otoño y las de primavera, para que ustedes cosechen su trigo y tengan vino y aceite.
También hará que crezca hierba en el campo para el ganado de ustedes, y que ustedes tengan comida en abundancia. Pero tengan cuidado de no dejarse engañar; no se aparten del Señor por rendir culto a otros dioses; no se inc1inen ante ellos, porque el Señor se enojará contra ustedes y no les enviará lluvia; entonces la tierra no dará sus frutos, y muy pronto ustedes morirán en esa buena tierra que el Señor les va a dar. Deuteronomio 11.8, 9, 13-17
En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juro dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes. Deuteronomio 30.19, 20
Si obedecemos al Señor no tendremos falta de ningún bien.
Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!
Honren al Señor, los consagrados a él, pues nada faltará a los que lo honran.
Los ricos se vuelven pobres, y sufren hambre, pero a los que buscan al Señor
nunca les faltará ningún bien. Pero el Señor salva la vida a sus siervos;
¡no serán castigados los que en el confían! Salmo 34.8-10, 22
Jesús nos aseguró que Dios proveería para nuestras necesidades
Después dijo Jesús a sus discípulos: “Esto les digo: No se preocupen por lo que han de comer para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. La vida vale más que la comida, y el cuerpo más que la ropa. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen granero ni troje; sin embargo, Dios les da de comer. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! Y en todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora? Pues si no pueden hacer ni aun lo más pequeño, ¿por qué se preocupan por las demás cosas?
“Fíjense cómo crecen los lirios: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el homo, ¡cuanto más habrá de vestirlos a ustedes, gente falta de fe! Por tanto, no anden afligidos, buscando qué comer y qué beber. Porque todas estas cosas son las que preocupan a la gente del mundo, pero ustedes tienen un Padre que ya sabe que las necesitan. Ustedes pongan su atención en el reino de Dios, y recibirán también estas cosas. Lucas 12.22-31
Quien tiene fe en Dios y un corazón agradecido, será provisto de todo lo que necesita y tendrá lo suficiente para compartir con otros.
Acuérdense de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras.
La Escritura dice:
“Ha dado abundantemente a los pobres, y su generosidad permanece para siempre.”
Dios, que da la semilla que se siembra y el alimento que se come, les dará a ustedes todo lo necesario para su siembra, y la hará crecer, y hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente. Y la colecta que ustedes envíen por medio de nosotros, será motivo de que los hermanos den gracias a Dios. Porque al llevar esta ayuda a los hermanos, no solamente les llevamos lo que les haga falta, sino que también los movemos a dar muchas gracias a Dios. Y ellos alabarán a Dios, pues esta ayuda les demostrará que ustedes obedecen al evangelio que profesan, al evangelio de Cristo. También ellos honraran a Dios por la generosa contribuci6n de ustedes para ellos y para todos. Y además orarán por ustedes con mucho cariño, por la gran bondad que Dios les ha mostrado a ustedes. ¡Gracias a Dios, porque nos ha hecho un regalo tan grande que no tenemos palabras para expresarlo! 2 Corintios 9.6-15
Pongamos nuestra confianza en Dios, el creador
¡Aleluya!
Alabaré al Señor con toda mi alma. Alabaré al Señor mientras yo viva; cantaré himnos a mi Dios mientras yo exista. No pongan su confianza en hombres importantes, en simples hombres que no pueden salvar, pues cuando mueren regresan al polvo, y ese mismo día terminan sus proyectos. Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob, quien pone su esperanza en el Señor su Dios. Él hizo cielo, tierra y mar, y todo lo que hay en ellos. Él siempre mantiene su palabra. Hace justicia a los oprimidos y da de comer a los hambrientos. El Señor da libertad a los presos; el Señor devuelve la vista a los ciegos; el Señor levanta a los caídos; el Señor ama a los hombres honrados; el Señor protege a los extranjeros y sostiene a los huérfanos y a las viudas, pero hace que los malvados pierdan el camino. Oh Sión, el Señor reinará por siempre; tu Dios reinará por todos los siglos. iAleluya! Salmo 146
3. Agradezcamos y alabemos a Dios por lo que ha creado
Toda la creación alaba al Señor
¡Aleluya! ¡Alaben al Señor desde el cielo! ¡Alaben al Señor desde lo alto! ¡Alábenlo ustedes, todos sus Ángeles! ¡Alábenlo ustedes, ejércitos del cielo! ¡Alábenlo, sol y luna! ¡Alábenlo ustedes, brillantes luceros! ¡Alábalo tu, altísimo cielo, y tú, agua que estas encima del cielo! Alaben el nombre del Señor, pues él dio una orden y todo fue creado; él lo estableció todo para siempre, y dictó una ley que no puede ser violada. ¡Alaben al Señor desde la tierra, monstruos del mar, y mar profundo! ¡El rayo y el granizo, la nieve y la neblina! ¡El viento tempestuoso que cumple sus mandatos! ¡Los montes y las colinas! ¡Todos los cedros y los árboles frutales!
¡Los animales domésticos y los salvajes! ¡Las aves y los reptiles! ¡Los reyes del mundo y todos los pueblos! ¡Todos los jefes y gobernantes del mundo! ¡Hombres y mujeres, jóvenes y viejos! ¡Alaben todos el nombre del Señor, pues solo su nombre es altísimo! ¡Su honor está por encima del cielo y de la tierra! ¡Él ha dado poder a su pueblo! ¡Alabanza de todos sus fieles, de los israelitas, su pueblo cercano! aleluya! Salmo 148
EI amor de Dios es eterno
Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno. Den gracias al Dios de dioses, porque su amor es eterno. Den gracias al Señor de Señores, porque su amor es eterno. Al único que hace grandes maravillas, porque su amor es eterno.
Al que hizo los cielos con sabiduría, porque su amor es eterno. Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque su amor es eterno. Al que hizo el sol y la luna,
porque su amor es eterno: el sol, para alumbrar de día, porque su amor es eterno;
la luna y las estrellas, para alumbrar de noche, porque su amor es eterno. Él cumple los deseos de los que lo honran; cuando le piden ayuda, los oye y los salva. El Señor protege a los que lo aman, pero destruye a los malvados. ¡Que mis labios alaben al Señor! ¡Que todos bendigan su santo nombre, ahora y siempre! Salmo 136.1-9
El Señor es nuestro proveedor
¡Que te alaben, Señor, todas tus obras! ¡Que te bendigan tus fieles! ¡Que hablen del esplendor de tu reino! ¡Que hablen de tus hechos poderosos! ¡Que se haga saber a los hombres tu poder y el gran esplendor de tu reino! Tu reino es un reino eterno,
tu dominio es por todos los siglos. El Señor sostiene a los que caen y levanta a los que desfallecen. Los ojos de todos esperan de ti que tú les des su comida a su tiempo. Abres tu mano, y con tu buena voluntad satisfaces a todos los seres vivos.
El Señor es justo en sus caminos, bondadoso en sus acciones. El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan con sinceridad. Él cumple los deseos de los que le honran; cuando le piden ayuda, los oye y los salva. El Señor protege a los que lo aman, pero destruye a los malvados. ¡Que mis labios alaben al Señor!
¡Que todos bendigan su Santo nombre, ahora y siempre! Salmo 145.10-21
Dios es nuestro creador, cuida de nosotros
Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador.
Entremos a su presencia con gratitud, y cantemos himnos en su honor. Porque el Señor es Dios grande, el gran Rey de todos los dioses. Él tiene en su mano las regiones más profundas de la tierra; suyas son las más altas montañas. El mar le pertenece, pues él lo formó; ¡con sus propias manos formó la tierra seca! Vengan, adoremos de rodillas; arrodillémonos delante del Señor, pues él nos hizo. Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo; somos ovejas de sus prados. Salmo 95.1-7a
El Señor es nuestro Dios y gobierna la Tierra
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza: ¡más terrible que todos los dioses! Los dioses de otros pueblos no son nada, pero el Señor hizo los cielos.
¡Hay gran esplendor en su presencia! ¡Hay poder y belleza en su santuario!
Den al Señor, familias de los pueblos, den al Señor el poder y la gloria; den al Señor la honra que merece; entren a sus atrios con ofrendas, adoren al Señor en su hermoso santuario. ¡Que todo el mundo tiemble delante de el! Digan a las naciones: “!El Señor es Rey!” el afirmó el mundo, para que no se mueva; el gobierna a los pueblos con igualdad. ¡Que se alegren los cielos y la tierra! ¡Que brame el mar y todo lo que contiene! ¡Que se alegre el campo y todo lo que hay en el! ¡Que griten de alegría los árboles del bosque, delante del Señor, que viene! ¡Sí, el viene a gobernar la tierra, y gobernará a los pueblos del mundo con justicia y con verdad!
Salmo 96.4-13
La Tierra esta llena de las bendiciones de Dios.
Dios da nueva vida a la Tierra ¡Bendeciré al Señor con toda mi alma! ¡Cuan grande eres, Señor y Dios mío! Te has vestido de gloria y esplendor; te has envuelto en un manto de luz. ¡Tú extendiste el cielo como un velo! ¡Tu afirmaste sobre el agua los pilares de tu casa, allá en lo alto! Conviertes las nubes en tu carro; ¡viajas sobre las alas del viento! Los vientos son tus mensajeros, y las llamas de fuego tus servidores. Pusiste la tierra sobre sus bases para que nunca se mueva de su lugar.
El mar profundo cubría la tierra como si fuera un vestido. El agua cubría las montañas. Pero tú la reprendiste, y se fuè; huyó de prisa al escuchar tu voz de trueno. Subiendo a los montes y bajando a los valles, se fue al lugar que le habías señalado, al límite que le ordenaste no cruzar, para que no volviera a cubrir la tierra. Tu envías el agua de los manantiales a los ríos que corren por las montañas.
De esa agua beben los animales salvajes; con ella apagan su sed los asnos del monte.
A la orilla de los ríos anidan las aves del cielo; ¡allí cantan, entre las ramas de los árboles! Tú eres quien riega los montes desde tu casa, allá en lo alto; con los torrentes del cielo satisfaces a la tierra. Haces crecer los pastos para los animales, y las plantas que el hombre cultiva para sacar su pan de la tierra, el pan que le da fuerzas, y el vino, que alegra su vida y hace brillar su cara más que el aceite. Sacian su sed los árboles, los cedros del Líbano que el Señor plantó. En ellos anidan las aves más pequeñas, y en los pinos viven las cigüeñas.
Los montes altos son para las cabras, y en las peñas se esconden los tejones. Hiciste la luna para medir el tiempo; el sol sabe cuando debe ocultarse. Tiendes el manto oscuro de la noche, y entonces salen los animales del bosque. ¡Cuántas cosas has hecho, Señor! Todas las hiciste con sabiduría; ¡la tierra esta llena de todo lo que has creado! Todos ellos esperan de ti que les des su comida a su tiempo. Tú les das, y ellos recogen; abres la mano, y se llenan de lo mejor; si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, mueren y vuelven a ser polvo. Pero si envías tu aliento de vida, son creados, y así renuevas el aspecto de la tierra. ¡La gloria del Señor es eterna! ¡El Señor se alegra en su creación! Salmo 104.1-20, 24, 27-31
Elevemos oraciones de agradecimiento por todo lo que Dios ha creado
Pues todo lo que Dios ha creado es bueno; y nada debe ser rechazado si lo aceptamos dando gracias a Dios, porque la palabra de Dios y la oración lo hacen puro.
1 Timoteo 4.4-5
4. Respondamos al llamado de Dios para cuidar la creación
Dios confía el cuidado de la Tierra a los seres humanos, poniéndolos sobre toda la creación. Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Génesis 2.15
Señor, soberano nuestro, ¡tu nombre domina en toda la tierra!,¡tu gloria se extiende mas allá del cielo! Con la alabanza de los pequeños, de los niñitos de pecho, has construido una fortaleza por causa de tus enemigos, para acabar con rebeldes y adversarios. Cuando veo el cielo que tú mismo hiciste, y la luna y las estrellas que pusiste en él, pienso: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él? Pues lo hiciste casi como un dios, lo rodeaste de honor y dignidad, le diste autoridad sobre tus obras, lo pusiste por encima de todo: sobre las ovejas y los bueyes, sobre los animales salvajes,sobre las aves que vuelan por el cielo, sobre los peces que viven en el mar, ¡sobre todo lo que hay en el mar! Señor, soberano nuestro, ¡tu nombre domina en toda la tierra! Salmo 8
Dios desea utilizarnos como instrumentos de salvación para la Tierra
Dios, el Señor, que creó el cielo y lo extendió, que formó la tierra y lo que crece en ella, que da vida y aliento a los hombres que la habitan, dice a su siervo: “Yo, el Señor, te llamé y te tomé por la mano, para que seas instrumento de salvación; yo te formé, pues quiero que seas señal de mi alianza con el pueblo, luz de las naciones. Isaías 42.5-6
El libro de Isaías advierte acerca de la devastación de la Tierra debido a la ignorancia y al quebrantamiento de las leyes de Dios
La tierra se seca y se marchita, el mundo entero se reseca, se marchita, y el cielo y la tierra se llenan de tristeza. La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han dejado de cumplir las leyes, han desobedecido los mandatos, han violado la alianza eterna. Por eso, una maldición ha acabado con la tierra, y sus habitantes sufren el castigo. Por eso, los habitantes de la tierra han disminuido, y queda poca gente.
El vino escasea, los viñedos se enferman, los que vivían alegres se llenan de tristeza.
Se terminó la alegría de los tambores y del arpa, se calló el bullicio de los amigos de la diversión. No más beber vino al son de las canciones; las bebidas se volverán amargas para los bebedores. La ciudad del desorden estád en ruinas, no se puede entrar en ninguna casa.
La gente llora en las calles por la escasez de vino; toda la alegría se ha apagado, ha quedado desterrada de la tierra. La ciudad está en ruinas, la puerta quedó hecha pedazos. Así será en todas las naciones de la tierra: como cuando se hacen caer a golpes las aceitunas, o cuando se rebuscan las uvas una vez terminada la cosecha. Isaías 24.4-13
Isaías también señaló las consecuencias de la codicia y del egoísmo humano
¡Ay de ustedes, que compran casas y más casas, que consiguen campos y mas campos,
hasta no dejar lugar a nadie más, y se instalan como si fueran los únicos en el país! El Señor todopoderoso me ha jurado: “Muchas casas serán destruidas; y por grandes y hermosas que sean, nadie las habitará. Tres hectáreas plantadas de uvas no rendirán más que un barrilito de vino. Diez costales de semilla solo rendirán uno de trigo.” Isaías 5.8-10
Al enseñar acerca del Reino de Dios, Jesús casi siempre uso imágenes de la creación que eran familiares para sus oyentes.
La parábola de la higuera sin fruto ofrece un mensaje de esperanza para que perseveremos en nuestros esfuerzos para cultivar la tierra Jesús les contó esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo, y fue a ver si daba higos, pero no encontró ningúno. Así que le dijo al hombre que cuidaba el viñedo “Mira, por tres años seguidos he venido a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro. Córtala, pues; ¿para qué ha de ocupar terreno inútilmente?” Pero el que cuidaba el terreno le contestó: “Señor, déjala todavía este año; voy a aflojarle la tierra y a echarle abono. Con eso tal vez dará fruto; y si no, ya la cortarás”. Lucas 13.6-9
Como gobernador de Egipto, José fue capaz de prevenir una hambruna global porque atendió la advertencia de Dios y administró los recursos con sabiduría
José tenía treinta años cuando lo llevaron ante el faraón, el rey de Egipto.
José se despidió del faraón y comenzó a viajar por todo Egipto. La tierra produjo muchísimo durante los siete años de abundancia, y José recogió todo el trigo que hubo en el país durante esos siete años; lo guardo en las ciudades, dejando en cada ciudad el trigo recogido en los campos vecinos. José recogió trigo como si fuera arena del mar. Era tanto el trigo, que dejo de medirlo, pues no se podía llevar la cuenta.
Pasaron los siete años de abundancia que hubo en Egipto, y comenzaron los siete años de escasez, tal como José lo había dicho. Hubo hambre en todos los países, menos en Egipto, pues allí había que comer; y cuando los habitantes de Egipto comenzaron a tener hambre, fueron a pedirle trigo al faraón. Entonces el faraón les dijo a todos los egipcios: “Vayan a ver a José, y hagan lo que él les diga.
Cuando el hambre se extendió por todo el país, José abrió todos los graneros donde había trigo, para venderlo a los egipcios; pues el hambre era cada vez peor. Y venían de todos los países a Egipto, a comprarle trigo a José, pues en ningún país había que comer. Génesis 41.46-49, 53-57.
Procuremos ser buenos mayordomos de todos los dones de Dios y usemos los que Dios nos ha dado, para beneficiar a otros
Sean ustedes juiciosos y dedíquense seriamente a la oración. Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados. Recíbanse unos a otros en sus casas, sin murmurar de nadie. Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido. Cuando alguien hable, sean sus palabras como palabras de Dios. Cuando alguien preste algún servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagan, háganlo para que Dios sea alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el poder para siempre. Amén. 1 Pedro 4.7b-11
El Espíritu Santo nos capacitará para ejercer el control de nosotros mismos
En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús, ya han crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos deseos. Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe. Gálatas 5.22-25
No nos cansemos de hacer el bien. Por medio del Espíritu Santo esforcémonos para lograr una calidad de vida que sea buena para todas las personas
No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna. Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe. Gálatas 6.7-10
Confiemos en la ley de Dios
Tu fidelidad permanece para siempre; tú afirmaste la tierra, y quedó en pie.
Todas las cosas siguen firmes, conforme a tus decretos, porque todas ellas están a tu servicio. Salmo 119.89-91
La parábola de Jesús acerca de las ovejas y las cabras ofrece una visión del juicio final de aquellos que han sido fieles o no, en el cuidado de la creación de Dios
“Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: ‘Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que esta preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme. Entonces los justos preguntaran: “Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuando te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.’
“Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: ‘Apartense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.’ Entonces ellos le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?’
El Rey les contestará: ‘Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.’ Esos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” Mateo 25.31-46
5. Vemos la nueva creación que Dios nos está preparando
El profeta Ezequiel nos ofrece seguridad y esperanza en la visión del agua que bajaba del templo
Después me hizo volver por la orilla del río, y vi que en las dos orillas había muchos árboles. Entonces me dijo: “Esta agua corre hacia la región oriental y llega hasta la cuenca del Jordán, de donde desembocara en el Mar Muerto. Cuando llegue allá, el agua del mar se volverá dulce. En cualquier parte a donde llegue esta corriente, podrán vivir animales de todas clases y muchísimos peces. Porque el agua de este río convertirá el agua amarga en agua dulce, y habrá todo género de vida. Desde En-gadi hasta En-eglaim habrá pescadores, y ahí pondrán a secar sus redes. Y habrá allí tanta abundancia y variedad de peces como en el mar Mediterráneo. Pero en las ciénagas y pantanos no habrá agua dulce; allí quedará agua salada, que servirá para sacar sal. En las dos orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas no se caerán nunca, ni dejarán de dar fruto jamás. Cada mes tendrán fruto, porque estarán regados con el agua que sale del templo. Los frutos servirán de alimento y las hojas de medicina. Ezequiel47.6b-12
El profeta Isaías tuvo una visión de tiempos de verdadera paz
Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz, el tigre y el cabrito descansarán juntos, el becerro y el león crecerán uno al lado del otro, y se dejarán guiar por un niño pequeño. La vaca y la osa serán amigas, y sus crías descansaran juntas. El león comerá pasto, como el buey. El niño podrá jugar en el hoyo de la cobra, podrá meter la mano en el nido de la víbora. En todo mi monte santo no habrá quien haga ningún daño, porque así como el agua llena el mar, así el conocimiento del Señor llenará todo el país. Isaías 11.6-9
La visión del profeta Isaías acerca de la nueva creación revela un tiempo de verdadera comunión cuando todos gozarán de la bendición de Dios
“Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo pasado quedará olvidado, nadie se volverá a acordar de ello. Llénense de gozo y alegría para siempre por lo que voy a crear, porque voy a crear una Jerusalén feliz y un pueblo contento que viva en ella.
Yo mismo me alegraré por Jerusalén y sentiré gozo por mi pueblo. En ella no se volverá a oír llanto ni gritos de angustia. Allí no habrá niños que mueran a los pocos días, ni ancianos que no completen su vida. Morir a los cien anos será morir joven, y no llegar a los cien anos será una maldición. La gente construirá casas y vivirá en ellas, sembrará viñedos y comerá sus uvas. No sucederá que uno construya y otro viva allí, o que uno siembre y otro se aproveche. Mi pueblo tendrá una vida larga, como la de un árbol; mis elegidos disfrutaran del trabajo de sus manos. No trabajarán en vano ni tendrán hijos que mueran antes de tiempo, porque ellos son descendientes de los que el Señor ha bendecido, y lo mismo serán sus escendientes.
Antes que ellos me llamen, yo les responderé; antes que terminen de hablar, yo los escucharé. El lobo y el cordero comerán juntos, El león comerá pasto, como el buey, y la serpiente se alimentará de tierra. En todo mi monte santo no habrá quien haga ningún daño.” El Señor lo ha dicho. Isaías 65.17-25
La visión de un cielo nuevo y una tierra nueva; la morada de Dios con los hombres
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y también el mar.
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de la presencia de Dios. Estaba arreglada como una novia vestida para su prometido. Y oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: “Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Secará todas las lagrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.” El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas.” Y también dijo: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.” Apocalipsis 21.1-5
La Gloria futura de Dios nos da esperanza
La creación espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios.
Porque la creación perdió su verdadera finalidad, no por su propia voluntad, sino porque Dios así lo había dispuesto; pero le quedaba siempre la esperanza de ser liberada de la esc1avitud y la destrucción, para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora la creación entera se queja y sufre como una mujer con dolores de parto. Y no solo ella sufre, sino también nosotros, que ya tenemos el Espíritu como anticipo de lo que vamos a recibir. Sufrimos profundamente, esperando el momento de ser adoptados como hijos de Dios, con lo cual serán liberados nuestros cuerpos. Con esa esperanza hemos sido salvados. Solo que esperar lo que ya se esta viendo no es esperanza, pues, ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo sufriendo con firmeza. Romanos 8.18-25
De la imagen de la vid y sus ramas aprendemos que en todo lo que hacemos en amor, estamos unidos a Jesucristo quien dijo:
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más.
Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí.
“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego.
“Si ustedes permanecen unidos a mi, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mi; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
“Les hablo así para que se alegren conmigo y su alegría sea completa. Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. Ustedes no me escogieron a mi, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Esto, pues, es lo que les mando: Que se amen unos a otros. Juan 15.1-17
Dios, nuestro creador, es la fuente de todas nuestras bendiciones y será nuestro Dios por siempre
¡Gracias al Dios de tu padre, que te ayudará; al Dios todopoderoso, que te bendecirá! ¡Con bendiciones del alto cielo! ¡Con las bendiciones del mar profundo!
¡Con bendiciones de los pechos y del vientre! Tu padre te bendijo más de lo que mis padres me bendijeron. Génesis 49.25-26a
Señor, tú has sido nuestro refugio por todas las edades. Desde antes que se formaran los montes y que existieran la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos
y hasta los tiempos postreros, tu eres Dios. Salmo 90.1-2